Hay momentos en los que una serie de pinturas no nace para representar algo, sino para revelar algo. La serie Reinas pertenece a ese territorio.
No son retratos. No son símbolos decorativos. Son cuatro estados del alma.
Reinas está compuesta por cuatro piezas que dialogan entre sí como los cuatro palos de la baraja española: oros, corazones, bastos y espadas. Cada uno encarna una energía fundamental de la experiencia humana. Juntas forman un mapa. Un mapa del poder femenino.
La reina de Corazones
El territorio del amor y la sensibilidad
Si la Reina de Oros se arraiga en la tierra, la Reina de Corazones vive en el territorio emocional. Es la guardiana de la intuición y del vínculo y la empatía
El poder de esta reina es la capacidad de sentir profundamente sin perder su centro y transformar desde la dulzura. Representa la energía del amor consciente, que se entrega desde la plenitud y el gozo, no desde la carencia.
La reina de Bastos
El fuego de la acción. La Reina de Bastos es la energía del fuego. Es la mujer que actúa, que crea, que se lanza al mundo con su visión.
En esta pieza el movimiento es evidente. Las pinceladas parecen expandirse más allá del lienzo, como si la pintura se resistiera a quedarse quieta. Esta reina no espera permiso. Avanza. Es la energía de quien confía en su impulso creativo y se atreve a habitar su poder sin miedo. Representa el liderazgo vital, la capacidad de transformar ideas en acción.




